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domingo, 23 de enero de 2011

Lo peor de la despedida, no es la despedida en si. La despedida es un acto inconsciente de mera eficiancia: intentas explotar al máximo la posibilidad de besar, abrazar, besar otra vez, un empache de cariño para un tiempo de espera. Lo peor de la despedida, no es la despedida en si, lo peor viene el día después, donde notas el cambio y esa ruptura en la línea cronológica de lo habitual. La habitación está más vacía, el corazón late más lento, todo pesa un poco más y los días de Sol, pues, no tienen tanta gracia.
Lo mejor de la despedida no es el acto de eficiencia en si, lo mejor de la despedida es la consciencia de que se abre una cuenta atrás, para el estimado reencuentro: pensar que cada vez queda menos para, besar, abrazar, besar otra vez. Para dar una calurosa bienvenida




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Fotos hechas en San Vicente do Mar.

2 comentarios:

  1. Sin ánimo de polémica ni de señalar un fallo, porque más bien creo que la duda y la contradicción mejoran a la persona y su discurso, te diría que este post se postula justamente por lo opuesto al primero. Claro, lo peor de la despedida es que se rompa la rutina de la presencia de quien quieres contigo. Y lo mejor que probablemente habrá un reencuentro para volver a discurrir por la línea recta de su compañía.

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  2. Pues eso mismo he querido decir. La parte mala, pero también la buena.

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