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domingo, 20 de febrero de 2011

¿Qué clase de sociedad somos?

Antes que nada que quede claro, que no veo el programa de Operación Triunfo, es más, la verdad que viendo la parrilla diaria y el panorama televisivo, he de decir que poco veo la tele y creo que no me pierdo nada.
Me he enterado que hoy, tras pocas galas de emisión el programa de OT, conocido impulsador de famosos cantantes y aportar (según se vea, y para gustos los colores) estrellas en el mundo de la canción, y brindar alguna oportunidad a jóvenes con dotes de talento en el espctáculo.
Me resulta curioso como es retirado este programa, dado su poca audiencia y la nula compensación que tiene la productora en mantenerla, en cambio programas denigrantes, viva imagen de lo que no hay que hacer y fotografía viva del mal ejemplo, como Gran Hermano (ni se merece tomar prestado el nombre de la majestuosa obra de 1984, porque lo mancha) siguen adelante, promoviendo valores nefastos para la sociedad, para los pequeños, obteniendo como outputs a deshechos y personajes que atentan a la intelectualidad media nacional, deshechando más residuos al vertedero de nuestra actual España.
No es mi intencón hacer un enfrentamiento entre OT y GH, ni me interesa, lo que quiero hacer es una reflexión de nuestra sociedad actual, lo que la gente quiere, y según lo que se ve, la gente quiere ver escenas de violencia verbal (y alguna ocasión traspasar eso), escenas de cópula, que se quedan en eso, en un símil de dos animales que necesitan copular, degradaciones, traiciones, manipulaciones, ¿Es esto lo quiere la sociedad española?, ¿Es esto con lo que se identifica este país?¿Es esto lo que queremos que nuestros hijos vean, y transmitirles?.
He de decir que la idea de un experimento sociólogico de meter a un número de individuos que no se conozcan y observa la convivencia del ser humano durante un período de tiempo para extraer algunas generalidades me parece intersante, pero claro está que no es esta la realidad de GH, se aleja mucho de lo citado. La cosa no se queda en la famosa casa de Guadalix, si no que los parásitos o comadrejas que se quedan años y años en platós de le televisión.
Obviamente no voy a pasar por alto la reciente eminencia del mundo de las lengunas, Marta, una gallega que promueve la gallegofobia, con declaraciones tan insólitas como "y cuando vi que hablaba gallego, me dio un bajón..." ¿De verdad queremos que estos personajes ocupen la mayor parte del medio más inmediato? Ya no sólo eso si no que los espectadores, piezas manipuladas de la productora bajo su inconsciencia interiorizan tales valores y tales ideas, me resulta, por lo pronto, triste y penoso.
Puede que haya algún lector que guste de ver GH que se haya sentido ofendido, si lo hubiera, no es esa mi intención pero he de decir, que, gracias a vosotros, espectadores enganchados a GH (y similares) y a vuestra donacion de audiencia al share programas como estos siguen, crecen, y continuan degradando, e impidiendo que la imagen de esta sociedad consiga limpiarse.

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